Presidenta Fundación
Mary Ann Paz de Kafati
Sigue los pasos de su madre en su labor humanitaria
“Desde pequeña, recuerdo a mi mamá llevando en sus brazos a niños con malformaciones congénitas o quemaduras severas a Estados Unidos. A sus 80 años y en silla de ruedas, ella sola seguía llevando de 4 a 5 niños a la vez para recibir tratamiento. Su fe fue inquebrantable,” son las palabras de Mary Ann al recordar a doña Ruth.
Siguiendo los pasos de su madre en su labor humanitaria, Mary Ann lucha a diario para seguir salvando la vida de nuestros pacientitos ya sea con cuidados de salud en Honduras o en el exterior. Apoyada por su esposo e hijos, Mary Ann decidió continuar el trabajo de la Fundación Ruth Paz como la mejor manera de honrar su memoria.
Cuando le preguntamos sobre un pacientito que recuerda vivamente, nos menciona a Darwin. “Darwin fue mi primer niño quemado. Había sufrido quemaduras de 3er grado en todo su cuerpo. Cuando lo vi a los ojos y encontré su mirada, supe que tenía que hacer todo lo posible por llevarme a Darwin; inclusive contra el pronóstico del médico tratante quien decía que Darwin no tenia oportunidad de sobrevivir y que el esfuerzo iba a ser en vano.” Sin partida de nacimiento, Mary Ann solicitó ayuda al alcalde de San Pedro Sula.
En 30 minutos, él había expedido el pasaporte. No obstante, era viernes a las 3:30 pm y la Embajada de Estados Unidos cerraría pronto. Era imposible emitir la visa… Escuchando la súplica de Mary Ann, el Cónsul le dio el teléfono y nombre de la persona encargada de migración en Houston, Texas. Milagrosamente y contra todo pronóstico, Darwin y su mamá viajaron al Hospital de Niños Shriners en Galveston. Darwin sobrevivió y recibió tratamiento y cirugías plásticas reconstructivas en años subsiguientes. Darwin logró recuperarse y lleva una vida normal.
A través de los años, Mary Ann ha diversificado los servicios de salud brindados a través de la Fundación Ruth Paz. Pasó de ayudar a 20 niños por año, a ayudar a más de 8,700 mujeres y niños de escasos recursos en nuestro país.
Su labor ha sido reconocida a nivel internacional y en 2010 recibió el “Premio Humanitario para las Américas,” otorgado por la Fundación Interamericana IVY. Con fe infinita y con la ayuda de muchas personas de noble corazón, Mary Ann sigue ayudando día a día a aquellos pequeños cuyos padres no tienen los recursos para financiar el tratamiento médico que requieren.
El 15 de Agosto del 2011, Mary Ann inauguró el sueño hecho realidad de Doña Ruth, el primer hospital en Honduras para tratar a niños quemados con el cuidado oportuno y especializado que necesitan.









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